REALIZACIÓN DE DESIGNIO SALVÍFICO
( la Economía de la Salvación)
EL PRIMER PASO en la realización de este Designio de Dios, fue precísamente la Creación del Mundo, dirigida a la Creación del hombre. (Recordemos de nuevo que el “cómo y cuándo” surgió el hombre lo estudian las ciencias, paleontología y genética; el “por qué y para qué” nos lo enseña Jesucristo).
El Designio Salvador de Dios permite comprender por qué el hombre es como es, a diferencia del animal, incluso del que le sea genéticamente más cercano. Destaco algunos aspectos.
* Compuesto de MATERIA; y de ESPÍRITU (Alma y Persona). El Hombre no “tiene”: “ES” materia y espíritu. El espíritu, que nos da semejanza con Dios, nos hace capaces de “poseerle“, como es nuestro destino. Es además fundamento de la inmortalidad de la Persona, que está incluida en la elección divina.
* Conocedor espontáneo por naturaleza (a partir de la realidad creada) de que existe Dios; de que Dios ama al hombre; y de que lo “llama” a la relación con el Creador. Surge de aquí la religión natural, presente siempre en la cultura humana.
* Aún se pueden añadir otras dos realidades:
- el regalo de poder tener el hombre con Dios un encuentro vivo y personal en la intimidad, en un trato de tú a Tú. Es el origen de la oración, “un Don de Alianza” como lo define el Catecismo de la Iglesia.
- el estar dotado de conciencia moral, radicada en el hombre a la misma profundidad que la libertad, a fin de que ésta tenga una luz moral que le guíe en su autodeterminarse, para obrar como corresponde a aquella elección divina.
Es lógico que el hombre sea lo más elevado de la realidad creada, centro de todo el Cosmos, y que se pueda decir que toda la Creación existe por el hombre y para el hombre.
Cada hombre guarda relación directa con el Creador, no con la especie sólo, como sucede en los animales. El hombre no puede ser nunca “medio” como ocurre con los demás seres. Posee esa dignidad única, suprema, inviolable, que le es propia y que exige un respeto absoluto.

