Conocer bien a Jesucristo

Enero 5, 2008

INTRODUCCIÓN (2)

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REALIZACIÓN DE  DESIGNIO SALVÍFICO                                                                                               

( la Economía de la Salvación)

EL PRIMER PASO en la realización de este Designio de Dios, fue precísamente la Creación del Mundo, dirigida a la Creación del hombre. (Recordemos de nuevo que el “cómo y cuándo” surgió el hombre lo estudian las ciencias, paleontología y genética; el “por qué y para qué” nos lo enseña Jesucristo).

El Designio Salvador de Dios permite comprender por qué el hombre es como es, a diferencia del animal, incluso del que le sea genéticamente más cercano. Destaco algunos aspectos.

* Compuesto de MATERIA; y de ESPÍRITU (Alma y Persona). El Hombre no “tiene”: “ES” materia y espíritu. El espíritu, que nos da semejanza con Dios, nos hace capaces de “poseerle“, como es nuestro destino. Es además fundamento de la inmortalidad de la Persona, que está incluida en la elección divina.

* Conocedor espontáneo por naturaleza (a partir de la realidad creada) de que existe Dios; de que Dios ama al hombre; y de que lo “llama” a la relación con el Creador. Surge de aquí la religión natural,  presente siempre en la cultura humana.

* Aún se pueden añadir otras dos realidades:

        - el regalo de poder tener el hombre con Dios un encuentro vivo y personal en la intimidad, en un trato de tú a Tú. Es el origen de la oración, “un Don de Alianza” como lo define el Catecismo de la Iglesia.

         -  el estar dotado de conciencia moral, radicada en el hombre a la misma profundidad que la libertad, a fin de que ésta tenga una luz moral que le guíe en su autodeterminarse, para obrar como corresponde a aquella elección divina.

Es lógico que el hombre sea lo más elevado de la realidad creada, centro de todo el Cosmos, y que se pueda decir que toda la Creación existe por el hombre y para el hombre.

Cada hombre guarda relación directa con el Creador, no con la especie sólo, como sucede en los animales.  El hombre no puede ser nunca “medio” como ocurre con los demás seres.  Posee esa dignidad única, suprema, inviolable, que le es propia y que exige un respeto absoluto.

 

Diciembre 29, 2007

INTRODUCCIÓN (1)

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¿POR QUÉ JESUCRISTO?

Es luminoso plantearse esta pregunta: ¿por qué Jesucristo? ¿Por qué la Encarnación del Verbo? Incluso ¿por qué y para qué existen el Cosmos y el hombre?

Las ciencias que estudian el origen del Mundo, y del hombre en él, tratan de conocer cuándo y cómo han aparecido estos. Sus investigaciones nos entusiasman y asombran, son una maravilla.

La Revelación de Cristo, en cambio, nos da noticia cierta no del cuándo y cómo surgen; sino de por qué y del para qué existen el mundo y el hombre.

Ciencia y Revelación se ocupan, pues, de campos del todo distintos: cómo y cuándo; por qué y para qué. Por eso no pueden producirse choques entre las afirmaciones de las ciencias, y las enseñanzas de la Revelación de Cristo.

¿Por qué y para qué existen el Mundo y el hombre; y por qué y para qué se Encarna el Hijo de Dios?

La respuesta nos la da la Revelación de Jesucristo y es: desde la Eternidad (antes de la Creación del Mundo) hay en Dios un Designio Salvífico para que exista el hombre y participe a Dios como hijo.

San Pablo lo resume de modo diáfano en la Epístola a los Efesios (1,3-10):

3. “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo;

4. por cuanto nos ha elegido en Él antes de la Creación del Mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el Amor;

5. eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad,

6. para alabanza de la Gloria de su Gracia con la que nos agració en el Amado.

7. En Él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su Gracia

8. que ha prodigado sobre nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

9. dándonos a conocer el Misterio de su Voluntad según el benébolo designio que Él se propuso de antemano,

10. para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los Cielos y lo que está en la Tierra,… “

Es decir: Dios Padre, enamorado del Hijo con Amor Infinito, quiso que nosotros existiésemos para que, unidos a Cristo, participáramos como Éste de la vida Trinitaria.

(encontrarás un buen comentario a este texto de Efesios en la Biblia de Jerusalén)

A esta Elección, a este designio Salvífico del Padre (de la Trinidad) lo denominamos “la Salvación” del hombre.

Es una elección igual para toda la humanidad, para todos los hombres, conozcan o no este designio de Dios.  Por eso no hay varios tipos de salvación, distintos en cada religión; sólo ésta, otorgada a todos en Cristo.

 De ahí que la Iglesia enseñe que toda la salvación se nos da en Cristo y por Cristo; también la de los que no le conocen. Y al afirmar esto, no minusvalora las religiones desarrolladas por el hombre; por el contrario está afirmando que éstas forman parte del único designio salvifico de Dios (si bien ellas no dan salvación por si mismas; nos la ha dado a todos Jesucristo).

De esto nos habla la Dominus Iesus (Congregación Doctrina de la Fe, año 2000)

 

 

 

 

 

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