LA SECULARIDAD DE JESUCRISTO (2)
¿Qué sabemos y qué consecuencias podemos extraer de la secularidad de Jesucristo?
En general, se puede adelantar que la secularidad de Jesús es acusada y plena, porque ese era el ambiente ordinario de los israelitas en Galilea. También podemos adelantar, que fue providencial, por ello, la condición galilea de Jesús. En concreto, que el ambiente social de Galilea y el trabajo profesional junto a José, le hayan formado y configurado hasta la llegada de la Vida Pública. Es decir, durante los 34 años -más o menos- que dura la vida oculta. No voy a detenerme en esto con detalle; lo tenéis magistralmente expuesto en el libro “Jesús en Galilea” de Joaquín González Echegaray, antes citado.
Sólo resumiré algunos aspectos.
Mentalidad secular.
La mentalidad y ambiente de Galilea era totalmente distinto del de Judea.
Judea era más “levítica”, digamos (en el sentido que hoy suele tener este término). Estaba centrada en el Templo; en la Ciudad de Jerusalén, considerada Santa a causa del Templo; en la Ley de Moisés vivida de manera estricta; en las Escuelas rabínicas que estaban sobre todo en Jerusalén. La vida farisea y el choque de los Escribas con los saduceos se notaban más en Judea.
Incluso la vida económica de Judea dependía mucho del Templo y de la Ciudad Santa: todo judío –además de pagar el diezmo al Templo- tenía la obligación de hacer en la Ciudad de Jerusalén el 10% de sus compras anuales (era una disposición aceptada con gusto, porque era vital para que la Ciudad se sostuviese con prosperidad).
En cambio, Galilea era más “civil”, más secular, más plural; de mentalidad mucho más abierta en cuanto a la cultura, y a la vida. Una razón básica era que en sus ciudades vivían gran número de griegos, en bastantes de ellas siendo mayoría de la población; esas gentes, hablaban en griego y no eran de religión judía. En los pueblos y aldeas, en cambio, predominaba el tipo de habitante hebreo. De ahí, aquel mandato del Señor cuando envía a los 72 discípulos: “No entréis en las ciudades; id a los pueblos y aldeas y anunciadles que ha llegado el Reino de Dios”.
Por otra parte, las ciudades eran determinantes en la vida económica y en las relaciones comerciales, tanto dentro de la propia Galilea, como con el exterior. Estas circunstancias traían como consecuencia el que muchos galileos fuesen bilingües (arameo y griego). Sólo en los pequeños pueblos se usaba casi en exclusiva el arameo. Pero aún en ese ambiente de pequeño pueblo, como la vida comercial se hacía en las ciudades, era necesario manejar un minimum de griego.
La economía.
Palestina era productiva: agricultura (cereales, aceite de oliva, vino); era ganadera; era industriosa (por ejemplo de la pesca, del aceite, etc.) En general era rica, comercial, exportadora. Mucho más rica que Judea. Allí estaba el trabajo, el comercio, la riqueza. Eso provocaba una frecuente emigración de Judea hacia Galilea, porque allí había trabajo y porvenir. Y esa emigración era bien vista por el judaísmo de Jerusalén (el Sanedrín) porque veían en ella un medio para judaizar Galilea, que consideran muy paganizada. Por eso cuidaban con esmero la atención religiosa de Galilea, y esto explica que un pueblo tan pequeño como Nazaret contase sin embargo con una buena Sinagoga.
La consecuencia de todo lo dicho era esa condición secular y abierta al mundo griego, propia del judío de Galilea. Incluso vestía más como griego que como judío.
Todo esto fue el ambiente y la vida que Jesús escogió para hacerse hombre, y para adquirir una fisonomía. No lo modificó ni cuando tuvo uso de razón, ni en su madurez. Por eso, cuando enseña el Evangelio en su ministerio público, usa ejemplos y comparaciones de la vida secular: del trabajo y de los distintos oficios; del comercio; de las preocupaciones de un ama de casa; de la pesca; del pastoreo; de las relaciones comerciales; de la construcción. Nada que ver con los ejemplos y comparaciones de los rabinos de Jerusalén. Jesús habla de la secularidad Y DESDE LA SECULARIDAD.
SE NOTA QUE HA REFLEXIONADO SOBRE EL REINO DE DIOS Y SE HA IDENTIFICADO CON ÉL, DESDE LA SECULARIDAD Y MEDIANTE LA SECULARIDAD.
En trabajo de Jesús
Especial luz añade al estudio de la secularidad de Cristo, considerar el trabajo que realizó durante su vida laboral.
Jesús no era un campesino. Pero nada tampoco en el Evangelio lleva a fundamentar que estuviese circunscrito con José a un taller de artesano de la madera en Nazaret; un pequeño pueblo en el que, -como ahora se sabe con certeza- apenas podía tener trabajo de este tipo.
En Evangelio dice, inequívocamente, que Jesús era “tekton”. Lo mismo que José. Tekton, aunque tiene un sentido algo amplio, significa esencialmente “constructor” (de ahí procede nuestra palabra arquitekton).
Pero ese constructor (tekton) no es lo equivalente a nuestro “albañil”. Porque hoy en la construcción intervienen diversos oficios, distintos entre sí: encofradores, muros, enlucidos, baldosas, carpintería, etc. etc. Los tekton de entonces sabían y realizaban todos esos cometidos. Obviamente, sobre todo en obras importantes, se podían especializar, sin dejar por ello de conocer y realizar todo el oficio de tekton.
Quizá -no lo sabemos- José y Jesús estaban especializados en la madera: vigas, techos y su armazón, ventanas, escaleras, puertas, pisos. Y por supuesto, cabe que como complemento a su oficio de tekton, pudiesen hacer pequeños trabajos de madera en su hogar de Nazaret; aunque desde luego, esto sería una pequeña parte de su trabajo.
Se sabe que los tekton eran personal con especial cualificación en su trabajo. Al modo de nuestros oficiales o maestros de obra hoy. Y su retribución era también un jornal cualificado. A los peones se les designaba con otra palabra (ergates), y su salario era mucho menor, el denario al día, de que habla el Evangelio.

Tektons y Ergates