Rsemiendo el tema, se puede decir que a comienzos del Siglo V se han formado en la Iglesia dos grandes corrientes en la teología sobre Cristo:la alejandrina y la antioquena. Están relacionadas con las principales sedes episcopales: la primera con Alejandría; la segunda con Antioquia y Constantinopla. Ambas corrientes contribuyen decisivamente al avance de la cristología mediante teólogos de gran importancia. En ambas corrientes,surgen también errores teológicos graves. Esta escuelas fueron de gran importancia en la teología acerca de la Persona en Cristo.
A la vez, Roma cuenta también con la ayuda de otra corriente teológica importante que realiza un gran servicio a las intervenciones del Papa en los Concilios. Esta corriente supone una gran ayuda para el Papa San León Magno en lo que se denomina Tomus ad Flavianum (Obispo de Constantinopla) o Tomus Leoninus, que fue decisivo para el Concilio de Calcedonia. Esta corriente latina sabe mantener una postura de equilibrio entre las corrientes alejandrina y antioquena; y a la vez, de fidelidad exquisita a la Tradición de fe de la Iglesia.
Hunde sus raíces en Tertuliano y tiene su expresión cumbre en San Agustín. De ella forman parte S. Hilario de Poitiers, San Pedro Crisólogo, San Ambrosio, etc.
La corriente Logos-sars.
Se suele decir que la corriente alejandrina se resume en el enfoque Logos-sars: “el Verbo se hizo carne”. Tiene preocupación por subrayar la divinidad de Cristo y defender la unidad de la Persona. Pero atiende poco a subrayar la plenitud o perfección de la Humanidad de Cristo, en cuanto tal.
Al poner el acento en que el Verbo se ha Encarnado y que la humanidad de Cristo es humanidad del Verbo Encarnado, la Persona Divina está siempre en el centro; es el sujeto de las dos naturalezas. A la vez, les cuesta más considerar la naturaleza de Cristo como una naturaleza humana perfecta y completa.
El monofisismo (”una sola naturaleza”) surgirá dentro de esta corriente; aunque ciertamente es combatido enseguida desde dentro de esta Escuela. Como lo fue Arrio por San Atanasio, o el semiarrianismo por los Padres Capadocios.
La corriente Logos-anthropos.
La corriente antioquena toma fuerza a final del s. IV y sigue el esquema Logos-ánthropos, “el Verbo se hizo hombre”. Su teología tiene una gran hondura metafísica. Subraya siempre con fuerza la humanidad de Cristo, completa y perfecta en todas sus operaciones; nunca absorbida o disminuida por la divina. Y se esfuerza para que la Unión Hipostática no se conciba como mezcla de naturalezas. De ahí su peligro de considerar la Encarnación como una cierta inhabitación.
Figuras importantes de ella fueron, por ejemplo, Teodoro de Mopsuestia, Teodoreto de Ciro, San Juan Crisóstomo. El error que surge en ella es Nestorio, ciertamente combatido también desde esta corriente.
Como digo, las dos escuelas o corrientes fueron importantes para superar los errores teológicos sobre Jesucristo, y para la formulación de una cristología en concordancia perfecta con la fe apostólica.