Conocer bien a Jesucristo

Marzo 1, 2008

EL ARRIANISMO (bis)

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 6:25 pm

He aquí el Credo de Nicea:

“Creemos en un sólo Dios Padre Todopoderoso, creador de todo lo visible y lo invisible. Y en un sólo Señor Jesucristo, Hijo de Dios, unigénito engendrado del Padre, es decir, de la substancia del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consustancial al Padre (homoousion to Patri), por quien han sido creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra. Por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo y se encarnó y se hizo hombre, padeció y resucitó al tercer día, subió al cielo y vendrá a juzgar a vivos y muertos. Creemos en el Espíritu Santo. –A los que dicen: “Hubo un tiempo en que no existía” o “No existía antes de ser engendrado” o “Ha sido creado de la nada”, o afirman que deriva de otra hipóstasis o substancia o que el Hijo de Dios es creado, o mutable o alterable, a todos esos los condena la Iglesia católica y apostólica”.

Debate posterior a Nicea. La fórmula de Nicea dejó espacios que permitieron que continuase la discusión. No se había precisado si esa “consustancialidad” implicaba no sólo igualdad con el Padre, sino también identidad numérica: “un sólo Dios”. A esto se acogió una corriente de semiarrianos que pedían reformar el homoousios porque consideraban podía favorecer el sabelianismo. Esta discusión terminó casi 60 años después, con el Concilio de Constantinopla (año 381). El Credo promulgado por este Concilio, sigue el de Nicea; lo perfecciona; y le añade la confesión de fe relativa al Espíritu Santo.

Los añadidos cristológicos a Nicea más importantes fueron:

1.  (engendrado)  antes de todos los siglos2. (se encarnó)  del Espíritu Santo y de María Virgen.   3.  fue crucificado por nosotros bajo Poncio Pilato.  4. fue sepultado.  5. (resucitó al tercer día)  según las Escrituras.  6. está sentado a la derecha del Padre.  7. (de nuevo vendrá) con gloria.  8. y su reino no tendrá fin. 

El añadido respecto al Espíritu Santo dice: ” Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creemos en la Iglesia una, santa, católica y apostólica. Confesamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

En toda esa lucha contra el semiarrianismo, y en el proceso paciente e inteligente de atraer a los semiarrianos a la ortodoxia, fueron clave los Padres Capadocios: S. Basilio (+396), S. Gregorio de Nazancio (+390), y S. Gregorio de Nisa (+396).

(Había escrito muchas más cosas, pero las omito para abreviar y pasar a la permanencia en nuestros días del arrianismo). Podéis encontrar muy bien desarrollados en cualquier manual de Cristología, el presente tema y todos los demás. El manual que suelo aconsejar a mis alumnos es: “El Misterio de Jesucristo”; 3ª edición.  Autores: “Ocáriz; Mateo-Seco; Riestra”. Editorial  EUNSA (Pamplona).

 

La  prolongación del arrianismo

A pesar de la clara y definitiva condena y refutación del arrianismo, éste continuó vivo durante bastante tiempo, quizá por tener aquel atractivo del que hablamos atrás. El Reino Visigodo en España, por ejemplo, fue arriano hasta la Conversión del Rey Recaredo a final del siglo VI.

Pero la tendencia arriana en Cristología permanece presente.

Hay autores en pleno siglo XX que sostienen que Jesús es un hombre al que el Padre hace hijo en el Bautismo y le otorga entonces misión y poderes divinos. Esto es sencillamente adopcionismo de Pablo de Samosata. 

Pero hay además una tentación arriana que ha recorrido la historia del cristianismo y que se resume en reducir a Jesucristo a un hombre del todo excepcional, que procede del ámbito de Dios, que es Hijo a quien Dios ama, que es enviado por Dios al mundo, que posee poderes divinos, que ha sido resucitado por Dios, etc. etc.; pero que no es Dios como el Padre, no es consustancial al PadreAsí hablaba también Arrio.

Da lo mismo que se le ensalce de modo emocionado y vibrante. Si no es el Verbo Encarnado, consustancial con el Padre en la Trinidad, no es Jesucristo.  Aunque se le presente como hombre excepcional, tal como ninguno otro lo ha sido. O como ungido y santificado por Dios y enviado de Dios para los hombres. Si  no se tiene en cuenta  que es el Verbo Trinitario que se ha Encarnado, y que es consustancial al Padre, seguimos en el arrianismo.

Si sólo se presenta a Cristo en lo ”humano”, como “el hombre para los hombres”; si se describe largamente su condición de profeta, de Rabí, de judío de su tiempo o se resalta lo que en cada caso piense el autor que es el papel de Jesús dentro de la Alianza; si se le estudia con detalle   en relación con el mundo del Israel en que vivió, etc. etc.; pero al mismo tiempo se soslaya cómo y qué es su divinidad (la consustancialidad con el Padre), entonces, aunque se hable de Jesús con gran admiración y entusiasmo,   podemos decir que hay un enfoque arriano.  También Arrio afirmaba con gran fuerza que el Padre había creado  al Verbo con condición divina, santo, por encima de todo lo creado; pero negando que fuese Dios como el mismo Padre.

 

 

 

Con alguna frecuencia  se quedan en ese nivel los que intentan estudiar a Jesucristo desde la pura crítica histórica sólo. No todos, por supuesto. Pero  esto, por ejemplo,  es lo que acaba de hacer Pagola. Y naturalmente no comprende que se acuse a su libro de actitud arriana, mientras el autor afirma indignado que él no es arriano.

¡Qué importantes han sido para la teología trinitaria y para la cristología los Concilios de Nicea y I de Constantinopla!

  

                

Iglesia de San Basilio en Moscú    

                                           

Sa n Basilio de Capadocia

 

 

 San Gregorio de Nazancio

  

       San Gregorio de Nisa

 

Aún no hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Canal RSS de los comentarios de la entrada. URI para TrackBack.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.