Conocer bien a Jesucristo

Enero 18, 2008

CRISTOLOGÍA FUNDAMENTAL (1)

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 10:44 am

I. ORIGEN de las MODERNAS IMPUGNACIONES a JESUCRISTO

He dudado de la conveniencia de tratar esta cuestión aquí. Es tema complejo que se maltrata si se lo quiere resumir, tal como lo exige el estilo de un Blog. Lo mejor hubiese sido dejarlo fuera.

 

Pero por las consecuencias que ha tenido y sigue teniendo este tema para la figura de Jesucristo y para el Cristianismo, me parece conveniente tratarlo aunque sea mediante unas cuantas y breves pinceladas. Pueden ser esclarecedoras. Me propongo, pues,    iluminar,  aunque sea de modo sucinto, el origen de las negaciones o rechazos que hoy se alzan tan fuertemente contra Jesucristo y el Cristianismo.

 

Desde la época apostólica no faltaron errores y herejías sobre Jesucristo. Sin duda la más importante fue el Gnosticismo, entre los siglos II a V;  no por la  entidad intelectual de este error, sino por su peligro para el cristianismo. Porque el gnosticismo no se quedó en una minoría, sino que se convirtió en una corriente que arrastró a bastantes cristianos, ya que se presentaba como una perfección filosófica de la doctrina cristiana. Aún en nuestros días, surgen sectas inspiradas en el gnosticismo. 

Pero todos aquellos errores, incluso los de mayor hondura teológica (como el de Arrio, el de Nestorio, etc.)  no dejaron consecuencias importantes.

En el siglo XVIII surge el Deismo en Inglaterra y Francia. Se prolonga con la Masonería durante los siglos XIX y XX; y es el origen del laicismo  actual. Voy  a resumir esto en unas pocas pinceladas.

El Deismo surge en Inglaterra a finales del Siglo XVII.   Es una consecuencia del  racionalismo filosófico, que postula que  sólo es cierto y aceptable lo que es evidente  y claro a la razón humana.   Lo cual es cierto, pero no es completo: aún en los conocimientos humanos, hay certezas que no provienen de la evidencia para la razón, sino de la afirmación de un testigo idóneo: que nos consta que  conoce, y que es fiable. Es la fe humana, fuente ordinaria de conocimientos para la razón.  

 

Cuando Cherbury (+1648) aplicó aquello a la religión, concluyó: la única religión propia del ser humano es la que se deriva de nuestro conocimiento natural de Dios en la Creación. Hablar de revelación sobrenatural, de divinidad de Cristo y de religión sobrenatural, es inaceptable y sin fundamento para la mente humana. Y sus consecuencias son necesariamente perturbadoras. Cherbury llega a culpar arbitrariamente al Cristianismo de las “guerras de religión” que habían asolado  la Europa de los siglos XVI-XVII (acusación que continúa siendo repetida, asombrosamente, en nuestros días por el laicismo). Cherbury se equivoca; la fe en lo revelado por Dios, no es irracional. Es un acto de la razón, que adquiere certezas respecto a eso revelado por Dios, por ser éste testigo absolutamente fiable.

 

Los continuadores de Cherbury empezaron a denominarse “librepensadores”: libres de la superchería del cristianismo. Hacia 1700 eran ya grupo bastante numeroso. No citaré nombres ni aportación de cada uno para abreviar y resumir el tema.

En 1717 decidieron unirse en un sólo grupo o Logia. Surgió la Gran Logia de Londres. Se llamó Logia de los Masons, porque se reunieron en el salón de juntas del gremio de los albañiles (“masons” en inglés) por ser el de instalaciones más adecuadas. Nace así el Deismo Masón o Masonería.

 

Inglaterra y Francia tenían un intercambio cultural y filosófico grande y fluído. Así el Deismo prende a la vez en Francia. Mútuamente se influyen el Deismo inglés y el francés (recordemos el Diccionario francés de Bayle,  que inspira los que se publican a continuación en Inglaterra y que dan origen luego en Francia a la decisión de hacer la “Enciclopedia”,  que es utilizada como instrumento para difundir el Deismo).

 

El Deismo se extendió enseguida por toda Europa. Además de su aparente conformidad con la razón y la dignidad del hombre, falazmente achacó al cristianismo todo el “oscurantismo” de la historia humana (sobre todo de la “oscura” Edad Media); y todos los errores de la Sociedad, los problemas humanos sin resolver, etc. etc.

 

En 1725 nació la Logia de París; en 1728 la de Madrid; en 1730 las de Roma y Berlín; en 1742 la de Viena; y siguieron las de la América española. A los 50 años de nacer la de Londres, había ya unas 150 por todo el mundo.

 

El Deismo en Francia toma una actitud hacia la Iglesia, distinta que en Iglaterra.  Inglaterra es ya anglicana entonces, con la aportación protestante (calvinista sobre todo) introducida por la Reina Isabel I. La Iglesia Católica no tiene ya una influencia importante en el país. Y el Deismo permanece sobre todo en el plano intelectual. La Iglesia Católica no le estorba.

 

Pero la situación en Francia era totalmente distinta. El pensamiento cristiano (católico)  impregnaba la Sociedad y la Cultura. Por eso, la implantación del Deismo sería allí tarea muy difícil.  Por eso, los deistas en Francia fueron tomando enseguida una actitud intelectual y práctica como de “cruzada” contra el pensamiento cristiano; y de inquina y lucha a muerte contra la Iglesia Católica (la “Infame”, como la denominaba ese importante masón que fue Voltaire). Aprovechando la Revolución de 1789  todo esto se convertiría en persecución. Y desde entonces (siglos XIX y XX) en esa actitud descristianizadora y de ataque a la Iglesia, implacable  y a la vez solapado, que ha caracterizado siempre a la  francmasonería.

 

Este proceso de ataque a la Iglesia Católica y al Cristianismo en Francia fué muy rápido y virulento. Bastaron 50 años. Son bien conocidos los inspiradores (Diderot (+ 1784); Voltaire (+ 1788); Rouseau (+ 1778), etc. etc). Pero fueron ayudados por toda una pléyade de escritores menores. Los argumentos que emplearon (filosóficos, históricos, “teológicos”, etc)  fueron siempre científicamente muy débiles; se pueden calificar de inconsistentes. Utilizaron, en cambio,  afirmaciones voluntaristas,  insidias, falacias, la exposición sesgada de la historia, etc.  Y siempre reflejar a la Iglesia, al Episcopado, y a la historia del cristianismo como realidades desagradables, incluso tenebrosas. 

 

El error de los Obispos y Teólogos franceses fue oponerse con libros y argumentos científicos, mucho menos eficaces. Las armas utilizadas por los Deistas fueron: la literatura y el teatro; los eslogans; y las publicaciones equivalentes a nuestro periodismo actual. (Obsérvese como sigue sucediendo así en la lucha del laicismo actual contra el cristianismo y la Iglesia).  Armas poco científicas pero de gran influencia propagandística. En 50 años prepararon a la sociedad de Francia para que no se sorpendiese de la persecución religiosa que introdujeron en la Revolución.  

 

 Este enfoque será continuado del mismo modo por la francmasonería a lo largo del siglo XIX. En el siglo XX, aunque se puede decir que van perdiendo su dominio,    seguirán actuando en la política mediante los Partidos Radicales; y en el área del pensamiento, con  las publicaciónes “radicales” y los núcleos de profesores masones en la Universidad.

 

Cuando emerge el Comunismo en Europa, masonería y comunismo son antagónicos; porque el marxismo es colectivista y la masonería es liberal. Pero en la mitad segunda del siglo XX, al tener que abandonar los marxistas (la social democracia) casi del todo el colectivismo, dado que coinciden en el ser anticristianos  (aunque por motivos distintos) los marxistas se sienten cómodos entre la masonería. Eso ha producido esa arribada de hijos de Marx a la masonería, que hemos contemplado en este período.

 

El laicismo que milita hoy contra el cristianismo y la Iglesia, es sucesor de todo lo  descrito; porque aunque esté formado por personas o corrientes distintas, el liderazgo y los métodos son los típicos de la francmasonería, descritos más arriba. Por eso, de ordinario no cabe esperar objetividad, sino sectarismo e inquina. Es fácil explicarse esta actitud, porque siempre lo hicieron así. Aunque resulta difícil comprenderla y admitirla por su falta de verdad y de justicia en relación a la realidad que atacan.

 

El laicismo actual es muy “rancio”.  Usa las mismas tácticas  y los mismos viejos y falsos argumentos que usaba al final del siglo XVIII.  Está presidido por la misma inquina ideológica hacia la Iglesia; y el mismo odio visceral a la presencia del cristianismo en la Sociedad y en la Cultura.  Aparenta espíritu democrático pero en esta tarea carece totalmente de él.   A causa de esa actitud sectaria, incluso considera como pensamiento cristiano posturas que son sólo antropología y cultura humana, propias del hombre en cuanto tal; por ejemplo, en el respeto a la vida, o la naturaleza del matrimonio. El laicismo actual es, repito, asombrosamente viejo, anticuado, y “rancio”.

(Os pido de nuevo disculpas por tener que resumir tanto esta materia).

                                                                                                        

 

  

  

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