Conocer bien a Jesucristo

Abril 25, 2009

LA PASIÓN DE JESUCRISTO

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 12:04 pm

LA  PASIÓN  Y  MUERTE

 

Llamamos “Misterio Pascual” a la acción salvadora de Cristo en la última Pascua:  la Muerte en la Cruz; la Resurrección; y la Ascensión a los Cielos.

 

Los tres actos forman una Unidad inseparable. Pero cada uno de ellos connota un aspecto distinto de esa Salvación que el Misterio Pascual nos otorga.

 

** La Muerte en la Cruz dice relación directa al perdón del pecado, de todo pecado del hombre.

 

** La Resurrección dice relación a la Nueva Vida: Hijos del Padre, Cuerpo de Cristo, Templos del Espíritu Santo.

 

La Resurrección es lo básico del Misterio Pascual, la que nos otorga lo nuclear de la salvación. Por eso es la acción salvadora por excelencia: “murió por nuestros pecados, y resucitó para nuestra salvación” nos dirá San Pablo.

 

** La Ascensión a los Cielos hace referencia a la Vida Eterna, a la que estamos llamados después de la vida en la tierra.

 

Quizá el acto del Misterio Pascual más conocido y meditado por el pueblo cristiano haya sido siempre la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.  Por eso deseo ahora referirme a los variados aspectos que connota la Pasión. Conocemos bien los aspectos sufrientes, físicos y morales, pero con frecuencia nos quedamos en eso. De ordinario, la predicación, la riquísima y espléndida imaginería que poseemos, y también la meditación personal, se detienen en los padecimientos del Señor: el dolor hasta la muerte de cruz, y la amargura (el dolor interior o padecimiento moral).

 

Pero la Pasión de Nuestro Señor es una realidad riquísima en aspectos que de ordinario no consideramos. Con ánimo de ayudar a conocerlos escribo este post.

 

 

 

La Trinidad 

 

1º. Es en primer lugar en donde se plasma el amor salvador de la Trinidad por el hombre.

 

Recordad el Designio Salvífico de Dios que desarrollamos en en post “¿Por qué Jesucristo?” en la Introducción a este Blog:  

 

 

 San Anselmo formuló la afirmación de que “dado que la ofensa del hombre a Dios era infinita, al ser infinito el ofendido, era necesaria una reparación infinita”, era necesaria la muerte de Cristo en la Cruz.  Era un error decir “era necesaria”; por eso Santo Tomás de Aquino afinó la afirmación diciendo que “era conveniente”.

 

Pero la muerte en la Cruz excede infinitamente también lo “conveniente”. Es una decisión eterna de Dios con la que se expresa y se plasma el amor salvador de la Trinidad por el hombre, por el designio del Padre. Entra por los ojos, digamos.

 

Con la Muerte en la Cruz, la Trinidad se “compromete” con el hombre, con la humanidad, con la historia humana. San Pablo lo decía así: “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”, mucho más de lo que era necesario  (cfr. los nº 604-505 del Catecismo de la Iglesia)

 

 

 

2º. La Cruz es donde “se acrisola” el amor de la Humanidad de Cristo hacia el Padre.

 

El sufrimiento de la Pasión permite a la Humanidad de Cristo dar lo mejor de sí mismo en el amor a la “voluntad del Padre”. La humanidad de Cristo maduró en ese amor allí, se acrisoló allí. En la Epístola a los Hebreos se dice que “Cristo aprendió sufriendo lo que cuesta obedecer”. La Pasión tuvo que ser, por ello, una fuente de alegría interior para la Humanidad del Señor mientras sufría en la Cruz.

 

 

 

3º. La Cruz es también el mejor lugar para conocer el corazón sacerdotal y redentor de Jesucristo por nosotros. Un corazón de madre hacia sus hijos pequeños.

 

Esto se refleja muy bien en el “Padre, perdónales que no saben lo que hacen”, o en el diálogo con el buen ladrón.

 

Jesucristo, como una madre, nos estaba “sacando adelante”.  Nos estaba ganando toda la misericordia y el amor del Padre. Lo cual debió ser para Él en aquellos momentos, una gran fuente de alegría interior, inimaginable para los que estaban al pie de la Cruz y para nosotros.

 

Especial  motivo de felicidad debió de ser para  Jesús instituir a la Virgen como Madre de los Redimidos: “Mujer, he ahí a tu Hijo”.  Siguiendo la fe apostólica, ya Orígenes desgrana su conocida exégesis. Dice: se dirige en primer lugar a la Madre, otorgándole un nuevo cometido respecto a su obra salvadora; una nueva vocación de Madre de los redimidos, de los llamados a ser el Cuerpo de Cristo, a ser uno con Cristo. Por eso dice “a tu Hijo” (y el Hijo de María es Jesús).

  

Lo que hace San Juan “acogiéndola así” es aceptar la institución que Jesús acaba de hacer. No la “acoge en su casa”, como equivocadamente se traduce a veces. No confía su Madre a San Juan. Es al revés: con la referencia a San Juan, confía a su Madre todos los redimidos. 

 

 

 

"He ahí a tu Hijo"

"He ahí a tu Hijo"

 

 

 

 

4º. Pero hay además un aspecto que es desconocido para nosotros, pero que sabemos que ciertamente existió: el acto trinitario entre el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Debió de ser particularmente intenso en la Pasión.

 

No olvidemos que el Verbo participa siempre del Diálogo Trinitario, aunque no siempre lo comunique a su Humanidad. Y a la vez no debemos perder de vista que la Humanidad de Cristo no podía participar en plenitud de esa relación trinitaria, al ser esa Humanidad finita en su entendimiento y en su corazón.

 

Conocemos momentos en que la Humanidad de Cristo se transfigura   por la acción trinitaria sobre ella (el Tabor, el Bautismo). O bien, sin llegar a esa transfiguración, que la Humanidad se llena de gozo intensísimo porque la Persona le comunica de manera más intensa el diálogo trinitario (por ejemplo Mt 11, 25-27, y otros varios pasajes).

 

Sabemos que en el episodio del Tabor se produce como una explosión amorosa del Padre y del Espíritu Santo en el momento en que Jesús está hablando con Moisés y Elías del ”tránsito en Jerusalén”, es decir, de la Pasión.

 

La Pasión, amor aquilatado del Hijo al Padre, fue indudablemente acompañada de un misterioso acto de amor trinitario, que se derrama en la Humanidad del Señor. Y esto nos es desconocido.

 

El Papa Juan Pablo II se refiere a ello en la carta “A principio del tercer Milenio”, nº 26 con estas palabras:

 

Juan Pablo II

 

 

La tradición teológica se ha preguntado cómo Jesús pudo vivir a la vez una unión profunda con el Padre, fuente naturalmente de alegría y felicidad, y la agonía… La copresencia de estas dos dimensiones aparentemente inconciliables está arraigada realmente en la profundidad insondable de la Unión Hipostática”.

 

Comenta luego el Papa que ante este misterio para nosotros podemos encontrar una ayuda eficaz en la experiencia de los santos. Y cita por ejemplo lo que Dios le hace entender a Santa Catalina de Siena acerca de cómo en las alma santas puede estar presente la alegría junto con el sufrimiento:

“Y el alma está feliz y doliente: doliente por los pecados del prójimo, feliz por la unión y por el afecto de la caridad que ha recibido en sí misma. Ellos imitan al Cordero Inmaculado, a mi Hijo Unigénito, el cual estando en la Cruz estaba feliz y doliente”.

 

 

En resumen, la Pasión, como decía más arriba, contiene muchos aspectos, no sólo el sufrimiento atroz.  Por eso no debemos hacer de ella una lugar adusto y triste. Duro sí, porque es muerte y muerte de cruz. Pero a la vez profundo, grandioso, divino, inalcanzable. Y por eso es lugar no sólo de contrición, sino también de paz y de filiación.

 

Y también de esperanza: junto a la Pasión del Señor todas las depravaciones de la Humanidad no son nada, son una pequeñez aunque sean estremecedoras.

 

¡¡Qué grande eres, Señor!!

 

 

jesusmisericordia 

Diciembre 14, 2008

SECULARIDAD DE JESUCRISTO (3)

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 5:31 pm

arco01SECULARIDAD  DE  JESUCRISTO  (3)

 

 

Sepphoris,  la capital de Galilea

 

Cuando Jesús vivía en Nazaret, a 5 Km. en línea recta, estaba la Ciudad de Sepphoris. En el año 4 a. de Cristo, cuando la Sagrada Familia está refugiada en Egipto, Sepphoris fue arrasada por las tropas romanas de Varo.

 Ese mismo año muere Herodes el Grande (el que ordena hacia el 5 ó 6 a. de C. la matanza de niños en Belén). Deja como heredero de Galilea a su hijo Herodes Antipas, el cual en el 3 a. de C. logra ser confirmado por Roma como Virrey.

 Una vez logrado esto, lo primero que decide H. Antipas  es construirse una Capital en Galilea, donde nunca la había habido porque Galilea no había sido reino independiente.

 

 Antipas eligió Sepphoris para ello, iniciando acto seguido su reconstrucción de modo acelerado y con todo tipo de medios.

La construcción de la ciudad duró algo más de 20 años. Cuando ya estaba terminada, Herodes Antipas decidió edificar una nueva Capital, Tiberías, al borde del lago, con un clima mejor y un paisaje más bello. Sepphoris siguió siendo una gran ciudad, hasta que un terremoto la destruyó totalmente en el siglo IV y fue abandonada.  Desde hace unos años es objeto de trabajos de excavación arqueológica.

 

A Nazaret llegó José procedente de Egipto precisamente cuando se inicia esa reconstrucción. Aquello era una fuente de trabajo ideal para un tekton como él: trabajo cualificado y por largo tiempo.

 

 Cuando pienso en Nazaret y Sepphoris, me viene a la mente un recuerdo de mi infancia. De pequeño he podido ver la siguiente escena en los pueblos de mi tierra Asturias: en una economía mixta como eran aquellas aldeas (donde una familia modesta vivía de algo de agricultura-ganadería, y un oficio del cabeza de familia, desempeñado en la Villa cercana) esas dos actividades económicas se aunaban muy bien, y daban solidez económica a esa familia.

 De madrugada, el cabeza de familia salía de casa a su trabajo que solía estar a 4 ó 5 Km. A medio día, su mujer acudía con una cesta en la cabeza y la comida para los dos, y regresaba a la casa a continuación. Al atardecer volvía a casa el marido; y si era por ejemplo carpintero o albañil, podía hacer aún en el pueblo algún trabajo remunerado.

  En esas circunstancias, una casa en la que entraba cada día un buen jornal, era una casa de economía sólida.

 

 

Así me imagino la vida de José y de María. Ésta podía llevar a vender en Sepphoris, de paso, lo que ella producía en Nazaret (verduras, fruta, algún animal pequeño); y realizar las compras que no eran posibles en Nazaret, carente de comercio. En cualquier caso, la economía y la vida de un pequeño pueblo que está a 5 Km. de la gran ciudad, está totalmente implicada en ella, es dependiente de ella.

 

 Jesús, como los niños de Nazaret, acudía a la Escuela de la Sinagoga (el sinagogo solía ser a la vez el maestro en los pueblos pequeños). Allí aprendían poco más que leer y escribir en arameo. Se puede pensar con fundamento que a los 10 años, aquel Niño inteligente y precoz ya no tiene nada que aprender en Nazaret. Y que desde los 10 hasta los 12 años iría de la mano de José a la Sinagoga de Sepphoris, de grado superior, regresando con él al final del día. Allí, todo el día en la Ciudad, Jesús tuvo que familiarizarse ya con el griego que se hablaba en la gran ciudad.

 

 Pero cabe pensar con fundamento, que entre los 12 y los 14 (edad en que comenzaba su aprendizaje del oficio de tekton) pasase a una de la Escuelas griegas de Sepphoris, para estudiar geometría, matemáticas, retórica, etc., es decir lo que estudiaban los griegos; y que era además importante para ser un buen tekton. Si esto sucedió -que es lo probable- la inmersión de Jesús en el griego culto fue completa.

 

 A los 14 años (quizá en el año 8 d. de C) se iniciaría en el oficio de tekton junto a José. Estamos en plena construcción de una ciudad rica y cuidada, de unos 50.000 habitantes y  Capital del Reino: calles porticadas; casas señoriales; teatro griego con capacidad para 4.500 personas y con instalaciones de gran calidad; termas; mosaicos (causa asombro ver el que se suele llamar la Mona Lisa de Sepphoris); etc.

 

 Como tekton permanece allí largos años, hasta quizá el año 22-24, en el que se termina la ciudad, y Herodes Antipas decide iniciar la construcción de una nueva Capital: Tiberias, como dije a orillas del Lago, a nivel 500 metros más bajo, y en la zona rica de Galilea. González Echegaray opina , como hipótesis, que probablemente Jesús (quizá ya muerto José) se pudo trasladar a ese nuevo lugar, a donde se trasladaba su trabajo. Viviría así, durante unos 3 ó 4 años, cerca de Tiberias, seguramente acompañado de la Virgen (el lago estaba a desmano de Nazaret). Imagina ese autor que la residencia probablemente fuese Tariquea (Magdala) situada a unos 4 Km. de Tiberias. Así se inicia el contacto de Jesús con la región del Lago de Tiberíades, que luego escogería como residencia durante la vida pública.

 

 Durante casi la totalidad de su vida, pues, Jesucristo vive sumergido en el oficio y en la mentalidad propia de los tekton. Haciendo suya la condición secular humana, formando parte de ella.

  

Jesús, comprendiendo con profundidad el Viejo Testamento, experimentó en sí mismo allí la universalidad de su mensaje salvífico; y experimentó que la secularidad (tantas veces manchada por el pecado) fue hecha sin embargo para la vida de hijos de Dios. Toda la doctrina que Dios nos que querido recordar a través de San Josemaría Escrivá (como dije), está allí vivida con hondura por el Hijo de Dios Encarnado.

 

 

 

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Tekton especializado en madera

 

 

Sólo añado dos breves consideraciones.

 

A partir del año 12 (más o menos), en la Casa de Nazaret  entran cada día 2 jornales de tekton. Esto la convierte en una casa “pudiente”. Pobre, según el concepto de la época, porque viven del trabajo. Pero realmente pudiente: allí se ayuda a los parientes más necesitados; y se ahorra.

 

Cabe pensar que la unión de dos tekton como Jesús y José, pronto los convertiría en la referencia para encargos más difíciles y fuertes; y se puede suponer (yo lo he visto muchas veces) que otros tekton desearían unirse a ellos para así participar de esos trabajos más importantes, a la vez que perfeccionarse en su oficio.

 

  

EN RESUMEN:

Jesús se formó y voluntariamente aceptó, la mentalidad  civil y profesional de un galileo.  Y vivió como galileo y vistió como galileo.

Mi amigo González Echegaray me decía con sorna que a él le hacía reír ver que a Jesús le representaban a veces con una prenda típica que usaban los judíos en Judea (no recuerdo ahora el nombre), porque -decía Joaquín- “es seguro que nunca se vistió así”.

 

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Diciembre 12, 2008

LA SECULARIDAD DE JESUCRISTO (2)

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 7:28 pm

LA SECULARIDAD DE JESUCRISTO     (2)

 

 

¿Qué sabemos y qué consecuencias podemos extraer de la secularidad de Jesucristo?

 

 

En general, se puede adelantar que la secularidad de Jesús es acusada y plena, porque ese era el ambiente ordinario de los israelitas en Galilea. También podemos adelantar, que fue providencial, por ello, la condición galilea de Jesús. En concreto, que el ambiente social de Galilea y el trabajo profesional junto a José, le hayan formado y configurado hasta la llegada de la Vida Pública. Es decir, durante los 34 años -más o menos- que dura   la vida oculta. No voy a detenerme en esto con detalle; lo tenéis magistralmente expuesto en el libro  “Jesús en Galilea” de Joaquín González Echegaray, antes citado.

 

Sólo resumiré algunos aspectos.

 

 

Mentalidad secular. 

 

La mentalidad y ambiente de Galilea era totalmente distinto del de Judea. 

 

 

Judea era más “levítica”, digamos (en el sentido que hoy suele tener  este término). Estaba centrada en el Templo; en la Ciudad de Jerusalén,  considerada Santa a causa del Templo; en la Ley de Moisés vivida de manera estricta; en las Escuelas rabínicas que estaban sobre todo en Jerusalén. La vida farisea y el choque de los Escribas con los saduceos se notaban más en Judea.

 

 

Incluso la vida económica de Judea dependía mucho del Templo y de la Ciudad Santa: todo judío –además de pagar el diezmo al Templo- tenía la obligación de hacer en la Ciudad de Jerusalén  el 10% de sus compras anuales (era una disposición aceptada con gusto, porque era vital para que la Ciudad se sostuviese con prosperidad).

 

 

En cambio, Galilea era más “civil”, más secular, más plural; de mentalidad mucho más abierta en cuanto a la  cultura, y a la vida. Una razón básica era que en sus ciudades vivían gran número de griegos, en bastantes de ellas siendo mayoría de la población; esas gentes, hablaban en griego y no eran de religión judía. En los pueblos y aldeas, en cambio, predominaba el tipo de habitante hebreo.  De ahí, aquel mandato del Señor cuando envía a los 72 discípulos: “No entréis en las ciudades; id a los pueblos y aldeas y anunciadles que ha llegado el Reino de Dios”.

 

 

Por otra parte, las ciudades eran determinantes en la vida económica y en las relaciones comerciales, tanto  dentro de la propia Galilea, como con el exterior. Estas circunstancias traían como consecuencia el que muchos galileos fuesen bilingües (arameo y griego). Sólo en los pequeños pueblos se usaba casi en exclusiva el arameo. Pero aún en ese ambiente de pequeño pueblo, como la vida comercial se hacía en las ciudades, era necesario manejar un minimum de griego.

 

 

 

La economía.

 

 

Palestina era productiva: agricultura (cereales, aceite de oliva, vino); era ganadera; era industriosa (por ejemplo de la pesca, del aceite, etc.)  En general era rica, comercial, exportadora. Mucho más rica que Judea. Allí estaba el trabajo, el comercio, la riqueza. Eso provocaba una frecuente emigración de Judea hacia Galilea, porque allí había trabajo y porvenir. Y esa emigración era bien vista por el judaísmo de Jerusalén (el Sanedrín) porque veían en ella un medio para judaizar Galilea, que consideran muy paganizada. Por eso cuidaban con esmero la atención religiosa de Galilea, y esto explica que un pueblo tan pequeño como Nazaret contase sin embargo con una buena Sinagoga.

 

 

La consecuencia de todo lo dicho era esa condición secular y abierta al mundo griego, propia del judío de Galilea. Incluso vestía más como griego que como judío.

 

 

Todo esto fue el ambiente y la vida que Jesús escogió para hacerse hombre, y para adquirir una fisonomía. No lo modificó ni cuando tuvo uso de razón, ni en su madurez. Por eso, cuando enseña el Evangelio en su ministerio público, usa ejemplos y comparaciones de la vida secular: del trabajo y de los distintos oficios; del comercio; de las preocupaciones de un ama de casa; de la pesca; del pastoreo; de las relaciones comerciales; de la construcción. Nada que ver con los ejemplos y comparaciones de los rabinos de Jerusalén. Jesús habla de la secularidad Y DESDE LA SECULARIDAD.

 

 

SE NOTA QUE  HA REFLEXIONADO SOBRE EL REINO DE DIOS Y SE HA IDENTIFICADO CON ÉL, DESDE LA SECULARIDAD Y MEDIANTE LA SECULARIDAD.    

 

 

 

 

En trabajo de Jesús

 

 

Especial luz añade al estudio de la secularidad de Cristo, considerar el trabajo que realizó durante su vida laboral.

 

 

Jesús no era un campesino. Pero nada tampoco en el Evangelio lleva a fundamentar que estuviese circunscrito con José a un taller de artesano de la madera en Nazaret; un pequeño pueblo en el que, -como ahora se sabe con certeza- apenas podía tener trabajo de este tipo.

 

 

En Evangelio dice, inequívocamente, que Jesús era “tekton”. Lo mismo que José.  Tekton, aunque tiene un sentido algo amplio, significa esencialmente “constructor” (de ahí procede nuestra palabra arquitekton).

 

 

Pero ese constructor (tekton) no es lo equivalente a nuestro “albañil”. Porque hoy en la construcción intervienen diversos oficios, distintos entre sí: encofradores, muros, enlucidos, baldosas, carpintería, etc. etc.  Los tekton de entonces sabían y realizaban todos esos cometidos. Obviamente, sobre todo en obras importantes, se podían especializar, sin dejar por ello de conocer y realizar todo el oficio de tekton.

 

 

Quizá -no lo sabemos-  José y Jesús estaban especializados en la madera: vigas, techos y su armazón, ventanas, escaleras, puertas, pisos. Y por supuesto, cabe que como complemento a su oficio de tekton, pudiesen hacer pequeños trabajos de madera en su hogar de Nazaret; aunque desde luego, esto sería una pequeña parte de su trabajo.

 

 

Se sabe que los tekton eran personal con especial cualificación en su trabajo.  Al modo de nuestros oficiales o maestros de obra hoy. Y su retribución era también un jornal cualificado. A los peones se les designaba con otra palabra (ergates), y su salario era mucho menor, el denario al día, de que habla el Evangelio.

 

 

Tektons y Ergates

Tektons y Ergates

Diciembre 7, 2008

LA SECULARIDAD DE JESUCRISTO

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 10:40 am

 

 

Jesús admirando el trabajo de José

Jesús admirando el trabajo de José

 

LA  SECULARIDAD  DE  JESUCRISTO (1)

 

 

Me parece que se puede afirmar que este tema se ha empezado a subrayar en los  últimos decenios.

 

 

No se inició en la Cristología, sino en el campo de la Teología Espiritual. con la aparición del Carisma del Opus Dei, y sobre todo de su aprobación por la Santa Sede en 1950. Con el Concilio Vaticano II, sobre todo en la Lumen Gentium, el tema entra en el campo de la Eclesiología, y con ello en la Cristología.

 

 

Los últimos 20 años han aportado muchos datos acerca de la secularidad de la vida de Cristo. Sobre todo por la vía del estudio extra bíblico de la vida de Jesús, y en especial de la vida social de Galilea. En 1994 se publican las obras de J. F. Strange; R. A. Horsley; J. L. Reed; D. E. Oakman; y S. Freyne.  Y en 2001 el estupendo “Jesús en Galilea” de Joaquín González Echegaray  (Verbo Divino, Colección Ágora)  que os recomiendo vivamente,  y de cual soy muy deudor.

 

 

Se comprende que los 4 Evangelios, que tienen como destino fundamental  anunciar el Reino de Dios (y por tanto la Encarnación y el Misterio Pascual) se limiten a  narrar aspectos sucintos en cuanto a la vida oculta. Y que en cambio dediquen la atención, casi en su totalidad, a lo que llamamos “el misterio de la vida pública”. 

 

Pero es en aquella vida oculta en donde Jesucristo protagonizará de manera más profunda, la condición secular de sus iguales, la de los hombres que viven en medio del mundo, que lo construyen y lo convierten en vida propia. Y esto es de una importancia decisiva, porque connota en Cristo la esencia misma de la condición secular.

 

 

 

Por primera vez, en el Vaticano II el Magisterio Solemne de la Iglesia ha proclamado en un Concilio Ecuménico:  “El carácter secular es lo propio y peculiar de los laicos”.  “Los laicos tienen como vocación propia buscar el Reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios. Viven en el mundo, en todas y cada una de las profesiones y actividades del  mundo, y en las condiciones ordinarias de la vida familiar y social, que forman como el tejido de su existencia. Es ahí (no sólo como “lugar” sino como “cometido”) donde Dios los llama a realizar su función propia” (Constitución Lumen Gentium, 31).

 

 

No me quiero aquí extender más en esto, ya sabido y trabajado por la Teología posterior al Concilio Vaticano II.

Como decía al inicio de este Post, desde 1928 quiso recordar esto el Espíritu Santo a la Iglesia, a la Humanidad, con extraordinaria viveza y hondura mediante la vida y la predicación de San Josemaría Escrivá de Balaguer. Aquel anuncio no fue solamente Teología Espiritual. Fue a la vez Antropología Cristiana y Eclesiología de la condición cristina secular. Así lo afirma la Iglesia por ejemplo en el Decreto de Virtudes heroicas,  y en los Beatificación y Canonización de San Josemaría. El mensaje de éste  suponía una captación profunda del Misterio de la Encarnación, y de cómo el mundo forma parte del Plan Salvífico de Dios.

 

 

 

Es esto lo que hace particularmente interesante, trascendental sin duda, la secularidad que Jesús quiso vivir:  el mundo y la acción del hombre sobre él, forman parte del proyecto de Dios para que el hombre fuese hijo en el Hijo. 

 

 

 

A la luz de ello, se percibe la trascendencia, por ejemplo, de aquellas palabras de San Josemaría (“Amigos de Dios”, 56): “ Toda la vida del Señor me enamora. Pero tengo una debilidad particular por sus años de existencia oculta en Nazaret. Ese tiempo, largo, del que apenas se habla en el Evangelio, parece desprovisto de significado propio. Sin embargo encierra lecciones de maravilla para los cristianos. Fueron años intensos de trabajo y de oración, en los que Jesucristo llevó una vida corriente -como la nuestra, si queremos- divina y humana a la vez”.

 

 

O aquellas otras en “Es Cristo que pasa”, 47: “Al haber sido asumido por Cristo, el trabajo (el mundo) se nos presenta como realidad redimida y redentora: no sólo es el ámbito en el que el hombre vive, sino medio y camino de santidad, realidad santificable y santificadora. Reconocemos a Dios no sólo en el espectáculo de la naturaleza, sino en la experiencia de nuestro propio trabajo!”

 

 

Es evidente que la tarea de descubrir cómo era la secularidad de Jesucristo resulta apasionante. 

 

Diciembre 1, 2008

EXEGESIS ALTERNATIVA (5)

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 2:50 pm

El nacimiento de Cristo en Belén

 

Dice S. Lucas (2, 1-5) que con motivo del Edicto de César Augusto “todos iban a inscribirse, cada uno a su ciudad”. Y que “José, como era de la casa y familia de David” subió a Belén a empadronarse.

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No sabemos si José había emigrado personalmente a Galilea por razones de trabajo (sucedía entonces con frecuencia, ya que en Galilea estaba el trabajo y el porvenir); o si quien lo había hecho fue su padre. Parece más probable lo primero porque en los relatos evangélicos nunca se alude al padre de José como ciudadano de Nazaret.

 

En cualquiera de los dos casos, sin duda mantenía José como referencia clara la Casa Troncal de la familia en Belén. Esto ha sido así siempre en todas las culturas. Con mayor razón lo sería en Judea entonces, y más aún tratándose de la que era llamada con el pomposo nombre de “la casa de la familia de David”.

 

Se puede pensar, por tanto, que José acudió a la Casa troncal. Una casa importante sin duda en Belén, prescindiendo de la calidad que tuviese el edificio.

 

Pues bien, lo que dice el Evangelio es que para el nacimiento “no hubo lugar para ellos en la katályma”. La katályma era la sala grande de las casas, y solía ocupar todo el segundo piso o “piso alto”. (En la katályma de una casa se celebró la Última Cena, y tuvo lugar después el episodio de Pentecostés).

 

La katályma solía ocupar todo el piso: una sala corrida sin ningún compartimento diferenciado;  en todo caso con alguna separación hecha de tela, a la manera de nuestros biombos.

 

En esa sala la familia “hacía la vida”: allí se estaba; allí se comía; y allí dormía toda la familia sobre esteras que se desplegaban. Apenas tenía muebles; sólo esteras, cojines, lo que nosotros denominamos “puffs”, etc. Era por tanto, la gran sala de la familia. En ella, por ejemplo, la familia celebraba el sábado, permaneciendo juntos todo el día.

 

José y María, cuando llegan a la casa troncal de Belén pasarían a vivir en la katályma con todos. Pero a medida que se acerca el nacimiento, unánimemente se tomaría el acuerdo de que la katályma no era lugar adecuado para un parto, que si ocurría de noche acontecería a la vista de todos.

La solución fue ocupar una de la cuevas que pertenecían a la casa. Las casas buenas solían tener 2 y hasta 3 cuevas (que eran naturales allí) como infraestructuras añadidas a la casa.

 

Una de la cuevas solía ser la cueva-pesebre (fatné). Otra solía ser despensa-granero; y otra para aperos, herramientas, etc. La cueva fatné se solía usar cuando una oveja paría, porque de lo contrario, las ovejas pasaban la noche al raso. No estaba ocupada, de ordinario. De ahí que fuese elegida para que María y José esperasen en ella el parto, porque además, no era un lugar sucio o inhóspito.

La “señal ” que Dios da con el nacimiento del Verbo en una cueva y con el “recostado en un pesebre”, no pierde fuerza por todo lo dicho.  Porque que el Hijo del Altísimo nazca en una cueva-pesebre, es imagen que expresa con grandísima claridad la Kénosis del Verbo (el abajamiento que supone la venida de Dios al Mundo) como la canta el himno litúrgico de Filipenses 2, 6-7.

Por eso, María y José debieron de percibir estas circunstancias del nacimiento, como una luz de Dios, no como una contrariedad y algo penoso.

 

 "Lo reclinó en un pesebre"

 ”Lo reclinó en un pesebre”

 

Por último, la palabra “pañales” del relato, es un “término técnico” como lo son hoy “los pañales”: el ajuar para el hijo preparado ex profeso por la madre. No se trata por tanto de pañales o trapos improvisados. La Virgen lleva los pañales para el Hijo que va a nacer en Belén.

Una prueba más de que María y José viajaron a Belén no sólo para empadronarse,sino para que el Niño naciese en Belén,como estaba anunciado por el Profeta Miqueas.  

 

Octubre 26, 2008

UNA EXÉGESIS ALTERNATIVA (4)

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 9:28 am

EL  ANUNCIO  A  SAN  JOSÉ  (4)

En este tema, la exégesis alternativa es más conocida, aunque no suele estar en los comentarios de divulgación. Sin embargo ya se expresan así Padres de la Iglesia (como Orígenes, San Basilio, San Efrén, San Jerónimo); y también teólogos importantes como Santo Tomás de Aquino. 

Una vez más os recomiendo leer el libro ya citado de Ignacio de la Potterie, María  en la Historia de la Salvación”  p. 67 y ss.

Como es bien sabido, la narración de Mt 1, 18-25, está hecha desde el punto de vista de San José; tal como éste vió las cosas.

Lo primero que el texto afirma es que José y María estaban ya “desposados” antes de empezar a convivir. Es decir, eran ya marido y mujer, pero faltaba la segunda parte de la boda, el traslado a vivir en la misma casa: “recibir a la esposa”.  

En esta situación, José conoce por María la Anunciación que ella le comunica, sin duda de manera inmediata: dice el texto “se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo“. No dice: notó José que María había concebido (como suele interpretarse); sino “por obra del Espíritu Santo”.

Es muy lógico que María relatase de inmediato a José (y sólo a José) la grandiosa noticia de la Anunciación.   Además de que estaban ya desposados y la voluntad de Dios modificaba las cosas  profundamente, se trataba de la venida del Mesías; y nada menos que de la realidad asombrosa de que el Mesías era el Hijo del Altísimo.

Se puede suponer por eso que el anuncio a San José debió acontecer casi seguido a la Anunciación a la Virgen. Porque los dos forman una sóla Anunciación: la de José no tiene por objeto tranquilizar a éste, sinó completar la primera parte dirigida a María. El papel del padre formaba parte ya de la Anunciación.

Quizá transcurrió, entre ambos anuncios, sólo el tiempo necesario para que José reflexionase, y para que decidiese equivocadamente su conducta. De este modo se manifestaría expresamente la voluntad de Dios respecto del papel de José con el Hijo, y de la continuidad del matrimonio.

La conclusión a la que llega enseguida José cuando conoce el  gozosísimo  contenido de la Anunciación a la Virgen (el Mesías es el Hijo del Altísimo; y de que en consecuencia, ha sido concebido sin concurso de varón), es que él debe apartarse. Porque:

él no ha sido elegido por Dios,  no tiene ningún cometido en los planes divinos;

él no puede aparecer ante la gente como si fuese el padre del Hijo del Altísimo ¡que usurpación tan blasfema!

él es indigno de estar junto al Santo que va a nacer.

Además, no podía seguir como esposo de María, una vez que Dios la había tomado  para una tarea tan sublime. 

Pero para separarse, estando ya desposados, tenía que revelar a los sacerdotes el misterio que había acontecido. Y él no podía divulgar el  misterio que Dios había realizado en secreto. Por eso, “como era justo y no quería revelar el misterio”, pensó en abandonarla en secreto, dejando así a la Virgen libre de su compromiso.   

La Virgen debió “acompañar” a José en esta reflexión tan llena de lógica humana y de sentido de lo santo. Pero a las razones que San José veía tan claras, ella sólo podía oponer que la prudencia pedía  esperar las indicaciones del Altísimo.

Y la voluntad de Dios llega en efecto: con el anuncio a José,   Dios declara la vocación de éste: otorgará al Mesías, Verbo Encarnado, la descendencia de David; y cumplirá el papel de padre con Él.  Realizará ambas misiones, siendo el esposo verdadero de María.

Hasta aquel momento, el matrimonio tenía como causa la decisión de ellos, y el amor entre ellos. Ahora, se añadía la voluntad expresa de Dios: ellos serían marido y mujer, al servicio de la Encarnación del Verbo; al servicio del mayor Don de Dios a la Humanidad. 

A la vez, esta voluntad de Dios implicaba también para José la virginidad con la que Dios había sellado a María en virtud de la Encarnación del Verbo.

Nuestra imaginación se quedará siempre muy corta al pensar cómo sería el encuentro de José con María cuando él le anunció la voluntad    recibida de Dios para los dos. Y también al considerar cómo se manifestaría esa vocación común en su vida de matrimonio. La unión que Dios había hecho de sus vidas le conducía a pensar todo el día lo mismo, y a querer lo mismo.

 

Anuncio del Ángel a San José

 

Anuncio a San José

Anuncio a San José

Octubre 20, 2008

UNA EXÉGESIS ALTERNATIVA (3)

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 9:59 am

LA PREGUNTA  de  MARÍA     (3)

“De qué modo se hará esto” (v. 34).

A fin de abreviar la exposición aquí, me remito a la obra ya citada “María en el Misterio de la Alianza”, Ignacio de la Potterie (BAC, 1993). Ver página 51: ”La pregunta de María”: “Explicaciones diversas” en p. 52-54; y en las p 55-59 “Nuestra interpretación”. Y las p. 162-163 sobre todo.

 

El resumen es: quien es Hijo del Altísimo (Hijo del Padre en la Trinidad) no puede ser engendrado como hombre con concurso de varón. Porque ese concurso es lo que otorga la paternidad, y por tanto sería equívoco que fuese así.

Esta conclusión se sigue de modo inmediato a lo que anuncia y explica el Ángel a María: “será el Hijo del Altísimo”. Así como de la consiguiente explicación sobre el alcance de esta verdad, que –según hemos analizado en el post anterior- hubo de hacer necesariamente el Ángel a María. 

 

La explicación que da Ignacio de la Potterie a la pregunta de María en las  páginas de su libro citadas (y que el autor considera innovadora) me parece muy pobre, además de que no tiene fundamento claro en el relato.  Sigue siendo una hipótesis “forzada”, para encontrar una explicación plausible a esa pregunta de María, y a la que el Ángel responde con gran  profundidad.

 

Si Ratzinger, Von Baltasar, de la Potterie,  pueden percibir tan claramente (y ello es muy razonable) que la consecuencia directa de ser “el Hijo del Altísimo” es la ausencia de concurso de varón ¿con cuánta mayor razón y hondura lo percibió la Virgen en el momento de la Anunciación?

 

Quien es el Hijo del Altísimo no puede ser engendrado en cuanto hombre con concurso de varón; porque éste concurso es precisamente lo que otorga la paternidad humana. En consecuencia, sería equívoco que lo hubiese; sería engañoso, sería contradictorio.

 

No sabemos si fue directamente la Virgen quien planteó  esto al Ángel; o si más bien fue éste quien se lo explicó antes a Ella. Esta segunda hipótesis me parece la más lógica, porque mostrárselo a la Virgen formaba parte del mensaje. Lo evidente es que eso surge en la anunciación y quedó manifestado con toda claridad 

Y como María lo entiende claramente así,  hace  la pregunta lógica y necesaria “¿cómo se hará esto sin conocer varón?”  (la traducción exacta es esta). Lo cual es sencillamente desear saber cómo debe cumplirse la voluntad del Altísimo, es decir conocer cuál es su propio cometido.

 

Y de ahí la respuesta directa del Ángel: “el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra…”

 

La explicación que intenta “de la Potterie”  (siguiendo a Guardini) acerca de una previa decisión de virginidad por parte de María (no un voto previo, pero sí una disposición previa hacia esa decisión de servir a Dios en virginidad), además de que para nada se deduce del relato, me parece sin fundamento ¿cómo se puede compaginar   con haber contraído ya matrimonio con José? Es un intento de explicar (de modo forzado) la pregunta de María, tan lógica y sencilla a mi juicio.

 

Parece claro que la Virgen nada sabía y nada  había decidido hasta ese momento sobre vivir en virginidad. Sinó que es en la Anunciación cuando lo sabe. 

 

 

No solo sabe que la concepción del que es  “Hijo del Altísimo” será virginal.

 

Sinó que sabe además   que, a la vez, Dios establece (se lo pide y Ella dice “hágase”) su virginidad perpetua, que es simplemente un corolario necesario: María, por concebir al Hijo del Altísimo, queda sellada y reservada por Dios en cuanto a su facultad de engendrar.

 

    La Anunciación de Goya

 


Octubre 10, 2008

UNA EXÉGESIS ALTERNATIVA (2)

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 11:18 am

 

ANUNCIACIÓN  A  LA  VIRGEN 

 

    

Consideración general previa a Lc 1, 26-38

 

Como es sabido, el relato es prelucano. No sólo Lucas lo recoge ya traducido al griego, porque sabemos que el griego del relato es distinto del griego que tiene origen en Lucas. Sino que además sabemos que el relato es versión de un texto escrito en arameo ya que se advierte claramente su trasfondo aramaico. Es decir, en su origen procede muy probablemente de la Iglesia apostólica de Jerusalén

 

 El relato es un resumen condensado de una conversación más larga. Y este resumen se hace con unos términos tan escogidos y  tan cargados de significado, que causa asombro.

La conversación entre el Arcángel y la Virgen María tuvo que tener necesariamente tales preguntas por parte de la Virgen y a la vez tales explicaciones del Arcángel, que se puede pensar con fundamento que su duración no debió de bajar de una o dos horas. También hemos de imaginar la pausa con que se desarrolló, la reflexión y silencios de la Virgen, etc.

INTERPRETACIÓN DEL TEXTO

Para entender lo que a continuación digo, os aconsejo leer del libro: ”María en el Misterio de la Alianza”. Ignacio de la Potterie. BAC. Madrid 1993, las páginas 31-92.

El saludo.  (Lc 1, 28).

Como dijimos más arriba, tanto la preparación sobre la venida del Mesías que la Virgen tuvo durante meses; como la palabra Xaire del saludo, hicieron que María supiese desde el primer momento que el Ángel le anunciaba al Mesías: “Te vengo anunciar al Mesías”.

El Arcángel le declara ya con “el Señor es contigo” que Ella tiene sobre esto una misión de parte de Dios. Y esa misión es el motivo de que sea la llena de Gracia por naturaleza (como algo constitutivo de su persona).

La turbación de María (v. 29) se produce, pues, por el anuncio de que Ella tiene una misión de Dios (aún no especificada por el Ángel) con relación al Mesías. Y la palabra del Arcángel (30) “no temas” alude a la gracia y ayuda de Dios que acompaña a una misión superior a sus fuerzas (como ya encontramos en el V.T. al principio de una teofanía, y como luego varias veces dirá Cristo a los apóstoles).

A continuación (v. 31) se le explica su cometido: será la madre del Mesías.

 

El anuncio de la divinidad de Jesús.   (v. 32)

 

Pero en v. 32 se le anuncia lo que podríamos decir que es la noticia “bomba”, que completa lo anunciado en el v. 31, pero que es algo específicamente nuevo, no anunciado antes por los profetas. (Se puede suponer, por ello, que hubo un intervalo y conversación que no han sido recogidos en el relato antes de esta parte del anuncio):

el hijo que nacerá, además de ser el Mesías, será el Hijo del Altísimo. El Ángel lo reitera y subraya afirmando de Él atributos divinos: Grande; reinará por los siglos; su reino no tendrá fin.

 

Era necesario que María comprendiese perfectamente esto (que sin duda constituía  el centro mismo de lo anunciado) a fin de poder servir a la misión y encargo de Dios.  Y para comprender y asimilar esto, la Virgen debió necesitar bastante conversación con el Ángel y bastante reflexión. ¿Qué significaba “el Hijo del Altísimo”?   En el v. 35, después, se habla además del Espíritu Santo, también Persona que está en Dios. ¿Cómo entender esto?

 

No olvidemos que el pensamiento de María sobre Dios era el “Dios Uno y Único del Sinaí”. Es decir, lo más lejano a imaginar el misterio de la Trinidad. Para entender las palabras del Ángel hubo, pues, de ser instruida por éste acerca del Misterio Trinitario, al menos de modo sucinto y quizá algo oscuro aún (esta es también la enseñanza del Papa Juan Pablo II).    Sin ese conocimiento, María no podía entender el anuncio, y por tanto cumplir su misión de servir a la venida de Dios al mundo.

 

Más aún. Para poder comprender por qué y para qué venía al mundo el Hijo del Altísimo, fue necesario que el Ángel le revelase, aunque fuese sucintamente, el Plan Salvífico de Dios.

 

De ahí que postulemos, como algo sugerido implícitamente en el relato, un diálogo largo y pedagógico entre el Ángel y María. Un diálogo que permite a María conocer bien lo que Dios desea de ella y a qué va a comprometerse con el ”hágase en mi según tu palabra”

 

 Anunciación Fra Angelico

 

          

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Septiembre 27, 2008

UNA EXÉGESIS ALTERNATIVA (I)

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 3:13 pm

UNA  EXÉGESIS  ALTERNATIVA

      

 En relación con las narraciones de la infancia de Jesús, se han dado  diversas interpretaciones de los relatos, ya en los Padres de la Iglesia. Han prevalecido, o se han hecho más populares, algunas que nos son familiares, pero que a mi juicio no siempre son las más acertadas.

 

    EL  ANUNCIO A  ZACARÍAS,   COMO MEDIO  PARA  PREPARAR  A LA VIRGEN  Y  A  SAN JOSE  PARA  LA  ANUNCIACIÓN  (1)

 

  Según Lc 1, 13-17 el anuncio de S. Gabriel a Zacarías contenía estas 3 afirmaciones:

       a)  v. 15  el hijo que nacería tendría una santidad extraordinaria

       b)  v. 16  sería instrumento para la salvación de muchos

       c) v. 17 toda su vida y actividad serían una preparación para la venida del Mesías  (Mal 3, 23-24)

La afirmación más fuerte es indudablemente la tercera, no sólo por el tema, sino porque implica desvelar la cercanía de esa venida. No se dice el tiempo de ella, pero se sugiere que tendrá lugar dentro o seguido a la vida del Bautista. Esto era un verdadero “bombazo”.

 A Zacarías le es necesario dar a conocer este mensaje:

        * para justificar el incidente en el Santo del Templo, sobre todo ante el cuerpo sacerdotal; también ante el pueblo que supo había tenido una aparición.

         * para dar a Israel una enseñanza de Dios de capital importancia. El mensaje no le correspondía sólo a él en exclusiva: ni en cuanto a la misión que tendría su hijo, ni en cuanto a la alusión al Mesías.

Por otra parte, no ha recibido del Arcángel ninguna indicación de callar u ocultar el mensaje.

El anuncio se convirtió en noticia importante y gozosa en Jerusalén. Y es bien lógico pensar que llegaría muy pronto a Galilea (tanto por el tema, como por venir de Jerusalén). Pronto sería conocido por María y José que “Zacarías había quedado mudo a causa de una aparición en el Templo”.

  Dada la relación de ambas familias, es lógico suponer un viaje urgente de José y María (desposados ya, sin duda) a Ain Karem. Allí Zacarías les informaría de todo con detalle (y con la riqueza de lo ya reflexionado). Y en concreto, de aquella noticia “bomba” de la proximidad del Mesías.

Es indudable que este mensaje conmocionó a la Virgen y a S. José, y pasaría así a ser centro de su oración y su reflexión (por ejemplo, con los anuncios mesiánicos en las Escrituras); y de las conversaciones entre ellos a partir de entonces.

Esos cinco meses fueron, en consecuencia, una intensa preparación para la Anunciación. 

  Incluso cabe pensar, que el anuncio del Precursor estuvo rodeado de solemnidad tan espectacular (en el Santo del Templo, y al hacer la ofrenda del incienso que significaba orar por la venida del Mesías),  porque su finalidad de fondo era preanunciar al Mesías. Todo esto sin duda fue motivo de reflexión para Zacarías y por supuesto para María y José.

 

 De este modo, cuando el Arcángel le dice a María “Xaire”, esa sola palabra  significará para Ella de modo claro: “te vengo a anunciar la venida del Mesías”.

 Como es sabido, “Xaire” aparece en la versión de los LXX (la traducción  del Viejo Testamento al griego) cuatro veces: Sof  3, 14; Zac 9, 9; Joel 2, 21; Lam 4,21. Todas ellas  anunciando la “alegría mesiánica” (de la venida del Mesías), no cualquier otra alegría.  María sabe desde la primera palabra que el Arcángel le va a anunciar al Mesías. 

 

 Ayudada por aquella preparación de varios meses, María puede captar inmediatamente de qué le está hablando el Ángel.

                                     

                 Anuncio a Zacarías   

         

    

Junio 19, 2008

SER Y PERSONA EN CRISTO

Archivado en: Cristología — conocerbienajesucristo @ 4:30 pm

 

SER  Y  PERSONA  EN  CRISTO  (1)

 

La definición de fe de Calcedonia contiene esto: “Creemos  en un solo y mismo Cristo Señor, en dos naturalezas: inconfusas, inmutables, indivisas, inseparables…perfecto en la humanidad, consustancial a nosotros según la humanidad, en todo semejante a nosotros… salvándose la propiedad de ambas naturalezas que concurren en una Persona”

 

La Persona, por tanto, no puede pertenecer a la Naturaleza, no puede formar parte de ella, o perfeccionarla o acabarla. Y al mismo tiempo, es plenamente Persona de ella.

 

 

La pregunta es: ¿qué otorga la Persona a la Humanidad de Cristo? ¿Qué es ser Persona de esa Humanidad? ¿Qué unión hay entre el Verbo y la Humanidad de Cristo?

 

 

No puede tratarse de una unión sustancial, aquella que constituye a una naturaleza (por ejemplo, la del alma y el cuerpo). La naturaleza de Cristo es perfecta en cuanto tal, no la modifica el hecho de la Encarnación.

 

No puede tratarse de una unión accidental; es decir, que la Persona fuese un accidente de la Naturaleza, al modo como la Gracia inhiere en el alma. En María, aunque posea  la plenitud de la Gracia, ésta inhiere también como accidente en el alma.  Por eso, cuando algunos definen a Cristo  con expresiones como “el hombre en el que Dios está de modo más pleno” o expresiones semejantes, sencillamente se está hablando en el nivel en la unión accidental de la Gracia; no en el nivel de la Unión Hipostática.

 

 

La perspectiva que permite un análisis más profundo y que arroja mayor claridad teológica es la de la composición metafísica del ser: la composición de esencia y acto de ser.

 

Tiene además la ventaja añadida de que esos términos están en continuidad con las nociones comunes de “persona” y “naturaleza” utilizadas por la Revelación y los Concilios.

 

 

(2)

 

 

Repaso de la composición metafísica de los entes

 

Los principios metafísicos en los seres o entes son dos:

         “Esencia” metafísica: aquello que las cosas son

         “Acto de ser” (esse): lo que hace que las cosas sean verdaderamente

 

El “esse” es “principio de perfección” ilimitado;

La “esencia” limita y circunscribe ese acto de ser.

 

El “esse” no “configura” la esencia. El “esse” es el acto que hace que cualquier cosa exista. Por eso tampoco debe se confundido con la “existencia”; ésta es el hecho de ser o existir; el resultado de tener el “acto de ser”.

 

El “acto de ser” (“esse) no se da en la realidad si no es “actuando” a una esencia. La “esencia” tampoco es antes de recibir el acto de ser. Ambos cooprincipios metafísicos se dan simultáneamente, aunque se distinguen realmente.

 

                            —————————————–

 

En el hombre, la naturaleza humana junto con sus accidentes (color de la piel, estatura, etc.), es persona  (es hombre) cuando tiene el acto de ser, y por ello existe realmente. Esto es lo más radical y profundo que cabe decir de la persona humana: que tiene razón de esse para el hombre singular.

 

En Cristo sabemos por la Revelación:

 

1º)  que la naturaleza humana es perfecta y no ha perdido ni adquirido por la Encarnación ninguna de las propiedades que le corresponden.

 

2º)  que la única Persona es el Verbo; es decir, que Cristo no “es” en virtud de un esse humano, sino del esse de Verbo.

 

Esto excluye absolutamente, como dijimos, una unión sustancial (como el alma y el cuerpo). También excluye absolutamente que se trate de una unión accidental (como la Gracia en el alma).

 

Sólo puede ser una unión de cooprincipios metafísicos: esencia y esse.

 

 

 

 

                                                      (3)

 

 

El Verbo es en Cristo el acto de ser de la Humanidad, de su ser Hombre. El Verbo “actúa” (da el acto) a la naturaleza humana; no la informa (no entra en composición con la naturaleza, ni es forma de ella). 

 

Es el acto de ser, el esse, por el que esa naturaleza existe como el Hombre Jesús.  El Verbo es la Persona que tiene como suya la naturaleza humana. Lo mismo que la persona en cualquiera de nosotros. Se trata de un misterio inabarcable por nuestra mente, pero que en base a las nociones metafísicas, se hace inteligible.

 

La Naturaleza humana de Cristo no posee un esse humano (una persona humana) porque su esse, que lo hace persona, lo otorga el Verbo. No hay dos personas en Cristo, sino una sólo que es el Verbo.

 

La naturaleza humana es perfecta y completa en cuanto tal, y el Verbo no la cambia o modifica (“sin cambio, sin confusión”, dice Calcedonia). El Verbo la hace ser  hombre. Y el Verbo, al ser la Persona, lo es todo para ese Hombre ya que le otorga todo el acto de ser y es permanentemente todo su acto de ser. Distinto de la naturaleza humana y a la vez siéndolo “todo” para la naturaleza humana. Decimos por eso con toda propiedad: “el Verbo se hizo hombre”.

 

Sólo la razón de “acto de ser” puede explicar la Unión Hipostática.

 

Por otra parte, el que sea el Verbo quien otorga el acto a la naturaleza humana, hace que Jesús, también en cuanto hombre, sea Hijo del Padre verdaderamente; que no lo sea sólo el Verbo en la Trinidad.

 

 

Si se capta con profundidad y nitidez lo que es el “esse”, no se plantea ningún tipo de causalidad formal: composición con la naturaleza; mezcla de lo divino y de lo humano; etc.)  Son dificultades que a veces se oyen.

 

 

A esto llamamos la Unión Hipostática. 

 

————————–

 

 

 

                                               (4)

        

Añadido. 

 

Cuando Boecio (siglo VI) definió la persona como “sustancia individual de naturaleza racional”, en el fondo la definió a partir de la naturaleza. 

 

Cuando la Teología tomó esta perspectiva para estudiar la Persona en Cristo, insensiblemente se cayó en la confusión de ver la Persona como una perfección o acabamiento de la naturaleza, en orden a existir de facto.

 

Cuando Santo Tomás trató el tema, como él era tan respetuoso con la Teología anterior, trató de reconducir el tema definiendo la persona como “subsistencia”, pero en el sentido de “acto de ser”. 

 

Pero los que le siguieron después (Cayetano, etc.) (a excepción de Capreolo) interpretaron esa subsistencia  como un “modo sustancial” o una perfección de la esencia cara a existir.

 

Más tarde, en la Modernidad se identificó persona con “autoconciencia” “incomunicabilidad” “suididad”, etc. En definitiva, con propiedades de la naturaleza humana que existe. Son, es cierto, propiedades que posee en último término la Persona, pero que no expresan lo que es radicalmente y en verdad la Persona.  

SábanaSanta

                                                                                                                                                                                 

Santo  Sudario

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                              

 

 

 

                                                       

 

 

 

 

 

 
 
 

 

 

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